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El eurocolegio Casvi introduce los juegos de mesa tradicionales como método de aprendizaje en educación infantil

El Eurocolegio Casvi, ubicado en el límite municipal de Alcorcón con Villaviciosa de Odón, ha consolidado la utilización de los juegos de mesa tradicionales como una herramienta educativa aprovechando las habilidades que se utilizan o son necesarias durante una partida, lo cual supone un beneficio para el desarrollo social y escolar del niño.

Ya son dos décadas las que, por ejemplo, lleva Ana Moreno, tutora en la actualidad de un aula de 3º de Educación Infantil de este centro escolar, dedicando la tarde de los viernes a enseñar a sus alumnos primero, y a practicar después, las normas de los diferentes tipos de juegos de mesa que son ya una tradición en la sociedad española: el parchís, la oca, las tres en raya o las damas.

Un método innovador de aprendizaje que esta profesora comienza a introducir entre sus alumnos a la edad de cuatro años, cuando se encuentran todavía en 2º. Durante el tercer trimestre, y con el fin de mejorar las aptitudes a nivel espacial, enseña a los niños a jugar a las tres en raya. “La verdad es que es un gusto verles cómo se van manejando. Jugamos mucho, la verdad, porque enseguida les comienza a gustar y luego ya empiezan a jugar entre ellos hasta que alguno consigue ganarme a mí. Les cuesta, pero lo hacen”, explica Ana Moreno.

Es en cinco años cuando se inician con la oca y con el uso de los dados, para a continuación, pasar al parchís y terminar con las damas. Con el primero es con el que menos problemas demuestran tener a la hora de aprender su dinámica. Las dificultades aparecen con el segundo porque este año, por primera vez, Ana les hace jugar con dos dados en vez de con uno, de tal forma que empiecen a sumar y aprendan jugando. “Lo gracioso es como cogen enseguida los números más difíciles, mientras que los otros, sin embargo, les cuesta más. Les sale un 6 y un 5 y enseguida dicen que es 11. Pero luego les sale un 2 y un 3, y tienen que contar de uno en uno”, prosigue esta profesora.

En Eurocolegio Casvi, y gracias al uso de juegos de mesa como el parchís, la oca, el tres en raya o las damas, se potencia entre niños de 5 y 6 años, habilidades de cálculo mental, memoria, atención, razona-miento y lógica, además de otras habilidades de tipo social.

El juego de las damas es el que, quizá, se decanta como el más difícil de aprender para ellos, aunque la capacidad de superación de estos jóvenes aprendices sea extraordinaria; incluso los más aventajados enseñan a los que se están iniciando en su práctica. “Al principio de curso había solo un niño que sabía jugar, pero ahora ya es casi la mitad de la clase la que controla perfectamente el tablero.
Entiendo que es muy complicado, pero la verdad es que lo hacen bien y les gusta. Incluso hay algunos que ya me están pidiendo el ajedrez”.

Por último, es a partir del segundo trimestre cuando se introducen en la rutina del aula juegos en los que puedan participar todos a la vez como el ahorcado o las palabras encadenadas. Juegos que se complementan con los de construcción, importantes, sobre todo, por ver cómo se buscan ellos solos el espacio para edificar algo. “Siempre consiguen construir lo que se plantean: un castillo, una granja, más de uno va a salir arquitecto”, explica Ana en tono jocoso.

Beneficios escolares de la práctica de los juegos de mesa
Aunque en Eurocolegio Casvi son conscientes de que en otros centros escolares no se utilizan dentro del aula los juegos de mesa como método de aprendizaje, tienen muy claro que van a continuar con esta dinámica de trabajo. Y es que consideran que son múltiples los beneficios que su práctica reporta a los alumnos.
Curricularmente porque les ayuda a la hora de sumar y restar, y sobre todo, a nivel espacial, para conseguir la lateralidad necesaria para aprender a leer y escribir, algo que no se logra de forma habitual hasta los seis o siete años. “Me tengo que buscar las maneras de que vean las formas de las cosas. Aquí no hay dere-cha e izquierda, es la clase. Es decir, aquí lo que cuenta es el espacio que tenemos. Cuando yo quiero explicarles la diferencia entre una b y una d, les tengo que decir si la letra va para la puerta o para la ventana, para adelante o para detrás. Pero con los juegos de mesa mejoramos la visión del espacio en relación a sí mismos”, cuenta con detalle la profesora de Infantil Ana Romero.

Luego, en cuanto a habilidades sociales, también les ayuda a aprender que unas veces se gana y otras se pierde, que unos días se tiene suerte y otros no. Nunca se pelean y siempre están contentos suceda lo que suceda. Los mismos niños lo reconocen así. Roberto es alumno de la clase de 3º A, su juego preferido son las damas, y asegura no enfadarse nunca cuando pierde. “No pasa nada, solo es un juego, ya ganaré a la siguiente”, se justifica. Lo mismo piensa Edurne: “si se pierde, se juega a otra cosa y ya está”. A Nacho, sin embargo, lo que más le gusta es jugar a la oca. Cuenta, entre risas, que es el gran campeón de la clase, aunque claro, influye que “siempre saque un seis y que haga alguna que otra trampa”, le reprocha su compañero de mesa en tono amigable, sin que quiera ofender y sin que el otro se sienta ofendido. Ante todo son buenos amigos, y el juego no lo va a cambiar.

Por eso mejoran mucho en el tema del compañerismo, de valorar al niño que tienen enfrente como compañero y como rival. “Se buscan mucho para jugar a ciertas cosas y para juntos hacer algo. No hay uno que mande sobre los demás”, se enorgullece Ana, su profesora, aunque lo más bonito para ella sea ver cómo se
organizan entre ellos sin que tenga que intervenir para que sigan y cumplan las reglas.

En cuanto a los juegos de construcción lo que les reporta es capacidad espacial, y habilidad con el manejo de las manos a la hora de colocar piezas unas encima de las otras para hacer algo que quede bonito. Con lo cual se relacionan muchas cosas. “A nivel social se tiene que reunir un grupo de niños para hacer un mismo trabajo. No es que cada uno haga una cosa distinta, sino que a unos niños se les
van uniendo otros y van haciendo algo que tiene sentido en sí mismo”.

El Eurocolegio Casvi se halla situado en los límites del barrio de Campodón y al mismo acude un nutrido grupo de niños procedentes de Alcorcón alcanzando el 25% de los aproximadamente 1.300 alumnos matriculados en el centro.

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30 noviembre, 2012. Archivado en Educación.