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David Pérez asiste como pregonero a la romería de San Eugenio, en El Pardo

David Pérez, Alcalde de Alcorcón y Presidente de la FMMEl alcalde de Alcorcón y presidente de la Federación de Municipios de Madrid (FMM), David Pérez, ha asistido hoy como pregonero a la tradicional romería de San Eugenio, organizada por el distrito madrileño de Fuencarral-El Pardo, que ha tenido lugar en esta última localidad.

Pérez estuvo acompañado en todo momento por una nutrida delegación del Ayuntamiento de Alcorcón, compuesta por el primer teniente de alcalde, José Gabriel Astudillo, la segunda teniente de alcalde, Silvia Cruz, y los concejales Ana González (Urbanismo y Coordinación de Servicios a la Ciudad), Antonio Ramírez (Salud y Mercados), Emilio Pérez Casado (Educación), Loreto Sordo (Deportes y Juventud) y Marta González (Infancia y Mujer).

El regidor destacó declaró que “desde Alcorcón, que somos una ciudad alfarera, de gente trabajadora, nos hemos sentido hoy hermanados con los vecinos de El Pardo en esta ceremonia. Nuestros patronos que son Nuestra Señora de los Remedios y Santo Domingo de la Calzada se han fundido hoy en un abrazo con San Eugenio”. El alcalde de Alcorcón y presidente de la FMM ha resaltado también “la importancia de recuperar el valor de la palabra dada, especialmente de los políticos”.

Esta tradicional romería fue recuperada en el año 1993, después de haberse suspendido en 1940. Recuerda la leyenda en la que un 15 de noviembre el rey Felipe IV, en una cacería, se perdió en el monte de El Pardo. Entonces se encontró con un hombre al que vio cómo robaba bellotas de una encina cercana. Cuando el rey le preguntó qué hacía, el hombre le contestó que se veía obligado a robar las bellotas para poder dar de comer a su familia, porque el conde duque de Olivares era muy ambicioso y administraba muy mal el Estado. En ese momento llegaron el conde duque y su esposa en busca del rey. El hombre, al darse cuenta de a quién estaba hablando, pidió piedad al monarca. El rey le dio unas monedas y le dejó marchar. En recuerdo de este suceso, el rey concedió a los madrileños que cada 15 de noviembre pudieran ir al Pardo a recoger todas las bellotas que pudieran cargar. Con el tiempo, el ir a recoger bellotas se convirtió en la última fiesta campestre del año, aprovechando el privilegio real que permitía a los madrileños acceder a un recinto vedado el resto del año.

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18 noviembre, 2012. Archivado en Actualidad.